viernes, 26 de junio de 2009

En el día de hoy...entonces Gilia


   Saramago hizo la gran metáfora sobre la ceguera humana. El espacio virtual es una gran venda que se nos pone en los ojos. El otro, el que lo usa, sabe hasta dónde puede o quiere que el telón se levante. Frente a la vida real, no hay contrapartidas. Como la reacción del espectador no nos condiciona, no esperamos su aplauso o abucheo, podemos ser cruelmente transparentes. El gran teatro del mundo, el que evocaba Calderón, ahora cobra sentido y está poblado de criaturas reales, obsesivas, neuróticas, inadaptadas, enfermas...demasiado lejos de lo que algún día soñamos (D.D.A., Conclusiones)
   
  Marga está lejos. Nos limitamos a intercambiar mensajes de móvil. La animo a que lo pase bien, a que disfrute. Anoche envié a su correo un poema de Pablo Neruda. No sé si lo llegará a ver; no tiene especial interés en este tipo de cosas. Con el paso de los días noto que su entusiasmo -el que creo que no existe- va debilitándose. Quizás las cosas las esté viendo con otra perspectiva. A mí me invade una sospechosa sensación de libertad, creo que podría acostumbrarme a la idea de que estuviera lejos. Quizás, por obvia, no había intuido la solución: la distancia. Sin embargo, no es probable que, al menos físicamente, nos alejemos un tiempo razonable.

  Mar acapara toda mi atención. Nunca pensé que tuviera tal grado de paciencia. Estoy acostumbrado a que las personas cambien sus planes por razones muy simples. Sin embargo, no es frecuente que alguien cambie de opinión "porque no quiere" y que te lo exprese de esa manera. Anoche decidí que no voy a coger más el teléfono. No estoy enfadado, simplemente, no puedo dedicar el tiempo que ella necesita a sus desahogos personales. Hace tiempo conocí a alguien; tenía la intención de establecer un diálogo, pero por mucho que me esforzaba, sus correos y los míos nunca se encontraron; lo di por imposible aunque soy consciente de que también hizo su esfuerzo. El caso de Mar no sé todavía cómo catalogarlo, ella no parece tener prisa.
  
  Monta un viaje para descansar. Quiere traer a su hijo. El día antes me envía un correo diciendo que prefiere que no la vaya a buscar al aeropuerto; busca algunas justificaciones relativas a su seguridad. Ese mismo día, por la tarde, vuelve a llamar, está en la cama, con mareos, con desarreglos de todo tipo ( me hace la lista de todos sus males: hipotiroidismo, tensión muscular con contracturas, desvanecimientos, encefalopatías, alteraciones hormonales...). Seguramente yo me habría inventado una simple gripe, pero ella no miente...más de lo normal y ésta es su auténtica fotografía. Consigue que justifique la cancelación de su viaje, de nuestro encuentro. Mi primera reacción fue la de salir corriendo, la decir punto y final con una gran sensación de alivio. Estoy seguro de que lo comprendería. Pero esta factura también tengo que pagarla.

   Todos estos días de temores, de miedos a la recaída, de darle vueltas a la conveniencia o no de ese encuentro que organizó ella, se derrumban. No se va a producir, ha sido su decisión. Las cartas se ponen boca arriba. Todo resultaba demasiado fácil, demasiado evidente. Me ha dado por donde más me duele. Ha captado mi desinterés - su desinterés-  Lamentablemente no es alguien especial, pero ha estado a punto de desviar mi atención dejándome poner en un lugar por encima de ella. Sin embargo, tiene las cosas muy claras y estoy muy lejos de lo que busca, si es que realmente quiere encontrar algo. Cuando en la vida se tiene de casi todo, el amor se puede convertir también en un objeto de consumo. Pero nadie que se enamora de un televisor de última generación siente la necesidad de eliminar los demás aparatos de su casa que están en pleno funcionamiento. Sin embargo los objetos no piden, no se quejan, no se sienten frustrados si se les da mayor o menor uso, las personas sí.

   Gilia cumplía los dieciocho en diciembre. La esquivaba por el Instituto, pero esa situación empezó a ser bastante incómoda. Aunque no le pedía que dejara de ir a casa, siempre que intuí esa posibilidad, desaparecía. No fui a  su fiesta, aunque insistió mucho, no me veía en aquel grupo. Con Chantal y sus amigos recreaba una especie de clima bohemio con un toque francés en un bar cercano; se hizo casi habitual y allí Gilia no entraba. A final de curso, sobrecargada por los exámenes, me pidió que le echara una mano con su eterno tormento, la filosofía. Me gustaba recordar las cosas que había aprendido sobre la historia del pensamiento y, sobretodo, me gustaba sentirme especialmente admirado por saber todo lo que ella necesitaba sin necesidad de mirar un sólo libro. Al principio fue un Viernes; no pasó nada, es más tuve la sensación de que se había olvidado de todo aquel episodio y que realmente sólo quería que la ayudar a repasar. Le dije que todavía tenía que dedicar bastante tiempo para tener el examen preparado. Me propuso volver al día siguiente.

  "-Ya es un poco tarde, deberíamos dejarlo. En tu casa se van a pensar cosas raras. -No te preocupes, le dije a mamá que, después de estudiar ,iba a salir con las amigas. -Y, ¿a qué hora quedaron?. -¿Tienes prisa?.- Por mí no, pero quiero cenar algo, ¿te apuntas?-. -Bueno, no tengo demasiado apetito, tengo que cuidar mi línea-. -Voy a preparar algo y no te vas a poder resistir-" 
    
    "Me fui a la cocina. Ella miraba la tele. Alguna vez había mencionado que le encantaba la comida china y lo había dicho que me parecía una auténtica porquería.  Tenía en la nevera pollo y champiñones y todos los aderezos necesarios. De vez en cuando le preguntaba si estaba aburrida a lo que contestaba que se sentía muy a gusto. Apagó el viejo televisor y vino a la cocina. Me preguntó si podía tomar algo. Teníamos que irnos de allí inmediatamente."   (D.D.A.)

miércoles, 17 de junio de 2009

En el día de hoy...una recaída


  ¿Una recaída? Creo que en ningún momento he dejado mi adicción. A diferencia del alcohólico o el drogadicto, en esta situación no te alejas de ninguna sustancia. Llega un momento en que no sabes  si esto es bueno o malo, sigues dejándote llevar; si no fuera por las consecuencias, creo que es una forma un poco estúpida de perder el tiempo. 

  Las últimas semanas con Marga, aparentemente, son el reflejo de su intento por dejar la otra relación. Es un análisis racional de la inconveniencia de la misma. Sin embargo, sigue paralizada. Su novio se fue de viaje unos días; con el cinismo que le caracteriza, le confesó que se marchaba con su pareja oficial, porque ella se lo había pedido. Ese fin de semana se mostró creativa conmigo, estuvo relajada, no sonó el teléfono y se quedó en casa más tiempo de lo habitual. Creo que, sin embargo, en ningún momento dejó de pensar en él, pero estaba conmigo. Cuando volvió el domingo, ya cambió totalmente su actitud; tuvimos la ocasión de pasar la tarde juntos, como hacíamos antes, pero la cercanía del otro, la espera de novedades la volvió a sumir en la rutina. Yo me limito a usar frases hechas que hablan de la necesidad de ser felices, de la fugacidad del tiempo, de lo absurdo de las complicaciones. El colofón es, siempre, que ella y yo podríamos formar la pareja perfecta, aunque ya no me lo creo.

  "Lo de siempre. He contactado con dos chicas que viven aquí cerca. Son mujeres maduras, con unas vidas hechas. Una se llama Leny, no me preocupa demasiado, le he escrito un correo en donde me muestro ambiguo y reticente. Pero no he sido claro. Simplemente me he limitado a no hablar de mi vida privada. Sí es verdad que llamó el domingo por la mañana. Estaba todavía en la cama y le dije que era muy agradable hablar con alguien en aquellas situación sin tener que refunfuñar o discutir. Me esfuerzo en ser agradable, pero -y creo que es por su edad- no me interesa liar más las cosas"

  "La otra chica es una señora, un poco más joven que Leny, se llama Mar o María del Mar. Pensé que no iba a tomar iniciativas, pero ha decidido venir aquí, a pasar unas mini vacaciones para conocernos. Al menos, eso es lo que dice. Me llama varias veces al día y sostenemos largas conversaciones; intento ser educado. Podría llegar a ser una buena a miga, pero no lo creo. Lanza mensajes ambiguos sobre sus intenciones, quiere alejarse de su exmarido, empezar una vida en otro lugar. Tiene una buena pensión. Me ha enviado muchas fotos, es una mujer guapa, al menos su cara, pero ya me ha advertido que está un poco llenita. Creo que va a por todas, y no la veo reticente a meterse en la cama conmigo, todo lo contrario"

  "Me gustaría poder hablar con Mar de Marga, pero quizás es un poco prematuro; quiero ver hacia dónde van las cosas. Todavía creo que puedo enamorarme. Recuerdo otras historias. Físicamente me gusta. Habla demasiado, sin parar, pero son cosas intrascendentes, creo que las podré llevar bien. De entrada, al menos, no me está costando nada. Eso es nuevo, ¡qué bien!. Me regala unas vacaciones por todo lo alto. Quizás me esté utilizando. No se ha ganado un espacio en mi intimidad. ¿Cómo explicarle que estoy buscando una compañera si aún no he resuelto una historia que se alarga desde hace más de cuatro años?. Creo que lo "correcto" sería decir: "Hola, estoy hasta las narices de mi pareja actual, ni come ni deja comer; me es infiel, yo le he sido infiel, pero todavía nos queremos, a trancas y barrancas, pero nos queremos. Aposté con ella para tener una relación estable, invertí mi patrimonio, me he deshecho en atenciones para que todo funcione; aunque empezó muy bien, a los seis meses me dijo que había otra persona, y hasta la fecha; ella dice que quiere dejarlo pero, una y otra vez, vuelve a recaer. Desde que sucedió esto, me he dedicado a buscar chicas -ella no sabe nada, nadie sabe nada-. Bueno, pues si te interesa ser mi próximo intento, aquí estoy; no te garantizo nada, no ejerzo control sobre la voluntad de Marga, tengo que estar pendiente de ella, de sus llamadas. Está convencida de mi fidelidad y estabilidad, no puedo decepcionarla. Pero si esta relación marcha, si esta relación me motiva, Marga será historia. Sólo espero que esta vez no se interponga. ¿Cómo no se va a interponer? Está, no puedo salir con nadie más, no puedo hacer nada a ese nivel. Mi grado de agotamiento es tal que se han muerto mis ilusiones, pero, así y todo, quiero que lo intentemos, ¿te apetece?" (D.D.A.)


  

martes, 16 de junio de 2009

En el día de hoy... todo pasa, nada queda.


  Ver la vida como una secuencia de hechos que se repiten, puede llegar a ser desesperante. Si te quedas atrapado en el tiempo y las cosas van bien, perfecto. Pero si tu ciclo está marcado por las calamidades, a ver cómo lo solucionamos. Está claro que nuestros patrones de conducta se fijan hacia los diecisiete años. Un primer fracaso amoroso, una actitud despótica hacia las mujeres, fomentada por el exceso de celo de una madre y unas hermanas, individualismo y afán de originalidad que nos hacen rechazar los modelos, una emotividad frustrada que se enmascara y reprime los auténticos sentimientos. La relación con el sexo opuesto es un sustituto de la falta de socialización plena. Cuando descubrimos nuestra capacidad para atraer a otros seres. construimos un modelo propio de organización, una cédula funcional con rasgos singulares que funciona en el tejido social. En realidad, el grupo de afines, las novias, novios, pretendientes, aspirante, sustituyen a la familia y a los amigos, porque sobre estos no se puede  ejercer ningún tipo de control y es, precisamente, de esto de lo que se trata. Lo más peculiar de esta estructura es que sus miembros no se comunican entre sí,  sino, sólo, a través del que lo manipula, es una mini secta. La relación es múltiple, pero unidireccional. En términos reales se comunica con todas los miembros de su entorno, por separado, sin que los demás lo sepan; en un plano subjetivo y particular, sólo el organizador tiene conciencia de grupo, conforma una comunicación irreal que cohesiona a sus miembros y ese es el principal motivo de satisfacción. (D.D.A., Conclusiones).

   La situación de Marga no ha cambiado. Sin embargo, como en otras ocasiones, las circunstancias han favorecido un acercamiento. En líneas generales, se sigue comportando como la novia secreta, la amante. Ha convertido esta relación en su desahogo. Aunque su novio oficial le ha confesado que tiene otra mujer que le impide mantener una relación "normal", está en la fase de negación. Los gestos hacia una ruptura definitiva, hacia una reconstrucción de su vida, son puramente epidérmicos. La secuencia es agotadora. Hace el amor con uno, no con el otro auque lo desea, discute con ambos, se reconcilia, hace valoraciones, asume lo bueno y lo malo de las dos relaciones. No es capaz de salir. En este caso, por el tiempo transcurrido, ya se cuestiona que yo pueda ser una alternativa. Me agrada seguir mimándola, hacerle creer que es la única mujer. Hasta ahora lo ha sido, en cierto modo. El grado de compromiso ha avanzado mucho. Sin embargo, existen muchas dudas acerca de mi respuesta  en el caso de que ella accediera a un cambio radical y lo lograra.

   He conocido a otras dos personas, Leni y Mar. No tengo un juicio definitivo, sólo percepciones. No les he cerrado las puertas, no les he hablado de los vínculos reales que hay en mi vida. Me he presentado como alguien que busca pareja.

   Leni parece una mujer algo triste. Con una situación familiar compleja y un hijo adoptado. Me gusta su serenidad aparente, su desparpajo al escribir; es alguien sencillo, con cierta tendencia al esoterismo y un alto grado de inseguridad. Me ha escrito y me ha dicho que puede que se esté enamorando; de momento, sólo quiere conocerme en persona. Es probable que no volvamos a saber nada el uno del otro.

  Mar va demasiado rápido. Ya hemos concertado una cita. Tiene iniciativa, pero no termino de ver su perfil. Creo que es una persona que ha vivido hacia fuera, con grandes comodidades económicas. Trata de llenar espacios vacíos de una vida ociosa y relajada, sólo complicada, creo, por la entrega a su hijo. Emocionalmente me da la impresión de que ha tenido un pasado tormentoso. No acepta el paso del tiempo, está jugando a ser joven y divertida. Puede resultar, aunque no a largo plazo. De momento nuestra comunicación es placentera y relajada.