Casi cuatro años intentando prevenir a mucha gente de lo que pueden ser las relaciones humanas mal entendidas; casi otros ocho de silencio, de observar. Quizás soy el que se retrata en alguna de estas entradas, pero quizás no. Hace doce años tener un blog era una novedad, conseguir algunos seguidores, un triunfo, recibir visitas un éxito raro. Después de que la vida ha seguido, y con ella sus sucesos, me vuelvo a sentir como en aquellos primeros días, con algo de tranquilidad, con algo de perspectiva, quizás con algo más de sabiduría.
Esta mañana me dirigí a mi trabajo, una chica de diecisiete años criticaba a un profesor porque haciendo uso de su "libertad de cátedra", introducía en sus clases contenidos sexuales indiscriminadamente y adoptaba actitudes que a ella le parecían irrespetuosas e insinuantes; estaba un poco menos triste porque ya se había ido. Le dije que habría sido mejor que hubiera tomado la decisión después de sentirse atrapada, le faltó la valentía para alejarse y abandonarlo, pero era su profesor. Durante la siesta me di de frente con un relato escalofriante de otra chica que estuvo a punto de morir por haber asumido la anorexia como un estilo de vida y no como un problema; su único motivo, llamar la atención de "su enamorado", un hombre unos cuantos años mayor que ella, que la humilló, en todos los términos imaginables y la convenció de que las cosas no podían ser sino de esa manera. En la merienda, otra conversación, esta vez con una mujer enganchada del padre de su hijo y que, ahora, tras la novedad del nuevo embarazo, del parto, se declara indigente mental para afrontar sus responsabilidades y, simplemente, los quiere abandonar. Hace apenas un ratito, dos adolescentes en una red social, hablaban de los peores momentos de su vida porque sus padres no aceptan algunas de sus demandas y, en particular, aquellas que se refieren a sus decisiones emocionales: Dieciséis años para hablar de suicidio real, de abandono, de tristeza, de nunca más volver a levantarse...todo porque la chica de sus sueños le es infiel con su mejor amigo....No vemos, no creemos. Afortunadamente, ser patán ya es cosa del pasado, se ha desnaturalizado, es una broma inocente. Habrá que inventar un término nuevo, excepcional, atractivo, que defina lo que pasa entre las parejas, en las relaciones humanas. ¿Lo encontraremos?
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