La comunicación con Carmen Rosa era difícil, tortuosa, después de romper. Pero hicimos un esfuerzo por recuperar nuestra amistad. Un día, cuando salía de clase, una de sus amigas y cómplices fue a buscarme a la Universidad. Sin preámbulos me dijo que su hermano había asestado dos machetazos a su madre". Salí corriendo al aeropuerto, intentamos reunir el dinero necesario para el billete de ella y no fue tarea fácil porque estábamos en precario y la compañía aérea no se mostró transigente ante una situación que nos parecía excepcional. Al día siguiente me marché yo también. Cuando nos encontramos en medio de aquel caos, mi primera pregunta fue: "¿Te alegras de verme? "
"Me habían educado en el sentido de la responsabilidad. No teníamos la madurez suficiente para actuar con independencia. Hacíamos lo que nos habían enseñado que debíamos hacer. Fue una tarde-noche horrible, llena de informaciones cruzadas, el teléfono resultaba caro y sólo nos podíamos comunicar con unos vecinos. Su madre, no estaba malherida, estaba muerta, de manera brutal y fulminante; su hermano había sido recluido en una estancia provisional para dementes, no se podía acceder a él. Cuando llegué ya estaba preparado el funeral. A nadie le extrañó que yo estuviera allí con ella. Para su mundo yo seguía en su vida".
"No sé muy bien porqué fui o qué pintaba allí. Seguramente no había pasado el tiempo suficiente, no habíamos logrado distanciarnos todavía. Fue un impulso, pensé que debía estar alli, debía transmitirle mi confianza, ¿qué menos podía hacer? ¡La había dejado y me había ido con otra!. Intentamos afrontar los hechos con tranquilidad, nos fuimos a pasear a lugares que siempre nos habían gustado, le ofrecí toda la ayuda con la que contaba. Pero, a la vez, tuve la sensación de que se me venía encima un gran sentido de la responsabilidad. La situación era complicada y deseaba salir corriendo para reunirme con Belén. Cuando volví a encontrarme con ella, le transmití un mensaje de tranquilidad, le dije que a pesar de lo terrible de la situación, nada había cambiado entre nosotros, pero todo aquello apenas había empezado. En el fondo deseaba que las cosas fueran así, pero estaban muy lejos de serlo". (D.D.A.)
Alguien podría pensar que esto fue una de esas pruebas que nos pone el destino, perdón, el Destino en mayúscula, una "fatalidad" que nadie podría haber imaginado. Pero fue algo que sucedió sin más; después, nosotros enlazamos los hechos, buscamos las causas, las ordenamos e intentamos darles un sentido. Pero resulta inevitable pensar que exista algo fuera del control de nuestras conciencias, un responsable, un dios, pero eso es otra historia.
Alguien podría pensar que esto fue una de esas pruebas que nos pone el destino, perdón, el Destino en mayúscula, una "fatalidad" que nadie podría haber imaginado. Pero fue algo que sucedió sin más; después, nosotros enlazamos los hechos, buscamos las causas, las ordenamos e intentamos darles un sentido. Pero resulta inevitable pensar que exista algo fuera del control de nuestras conciencias, un responsable, un dios, pero eso es otra historia.
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