Existía un código ético, más o menos aceptado que me ayudaba a caminar. No podía haber relaciones simultáneas. Estar con alguien solo te dejaba un pequeño margen para tomar conciencia y te obligaba a mostrar cuanto antes que se pasaba página. Como en todo cambio, hay algo de traumático, de dolor, de estrategias de adaptación. Eso es lo peor, no se dice adiós a un amor y se acepta a otro sin más; el proceso es complicado y así debemos asumirlo.
Después de luchar tanto por Carmen Rosa, no podía desperdiciar la oportunidad que me dio de estar con ella. Nieves, que me gustó mucho y me dio mucho, no llegó a calar tan hondo en mí. Pero lo de Carmen Rosa fue un camino tortuoso, fue una lucha espiritual y de género. Nuestras costumbres, nuestra educación, ella mujer, yo hombre, tuvieron un peso que ya no pude soportar. Belén era desparpajo, atrevimiento, alegría, justo todo aquello de lo que carecía a nivel personal...y, además, fue la compañera de mis primeras experiencias sexuales y, eso, al final, puede, nos puede.
"Casi volvió la calma. Mi relación con Belén marchaba bien. Ella dejó a Paco, sin demasiado drama. Vivíamos en una época de expansión y crecimiento personal. Nuestras metas eran terminar la carrera y, llegado el caso, irnos a vivir juntos desde que tuviéramos la oportunidad. A pesar de estar cerca, de vivir a unos cientos de metros, no nos veíamos demasiado, pero éramos pareja y eso nadie lo dudaba. Harta y aburrida de mis remilgos sobre la sexualidad, de mis miedos a un embarazo no deseado y a otras cosas, un día que durmió en casa me despertó con una sorpresa. Como ya era habitual, tomó la iniciativa y consiguió sacarme de mi mundo de oscuridad. No fue tan terrible y, sobretodo, no tuvo consecuencias. Todo lo que siguió fue casi una luna de miel. Ella con más experiencia, yo con muchas ganas de aprender y experimentar. Viajamos juntos, intimábamos cómo y dónde podíamos, celebrábamos las fiestas como dos enamorados, nos emborrachamos algunas veces y buscamos los cauces de un placer y una alegría que hasta ahora yo no había conocido. Pero llegó el último verano de aquel curso, ella se fue a su isla, yo me quedé trabajando y las cosas se volvieron a enredar " (D.D.A.)
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